La palabra bullying hace referencia a la palabra inglesa Bull, toro, y la declinación ING implicaría el acto de torear. En castellano lo entendemos como acoso u hostigamiento escolar, haciendo referencia a cualquier forma de maltrato o agresión psicológica, verbal o física producida entre escolares de forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado.

La agresividad es constitutiva del ser humano. Podríamos afirmar que esto se debe a que el cachorro humano se identifica a una imagen para sentirse unificado. Hacemos la aclaración de que el cuerpo es esa imagen que da unidad a lo que hay por dentro, o sea al organismo, que está comprendido por órganos, sangre, arterias, etc. Entonces el organismo le depara al infante sensaciones dispersas que él no puede localizar con claridad: siente dolores en su estómago, gases, frío o calor. Ante esas impresiones que rompen la vacilante sensación de completud, llora en pedido de ayuda a un adulto, el Otro materno, para que calme lo que él desconoce y que aquel debe poder interpretar.

En el momento del nacimiento, solo algunas áreas cerebrales están completamente mielinizadas. La mielinización de las fibras que conectan el cortex cerebral con el cerebelo no suele completarse hasta alrededor de los 4 años (Kolb & Whishaw, 1991). A partir de los 6 meses, y lejos de haber completado la mielinización de las fibras nerviosas, el niño tiene la posibilidad de reconocer su imagen en el espejo.

Esta imagen vendrá a funcionar como unificadora de esas sensaciones dispersas del cuerpo, pero esa imagen se encuentra primero por fuera, en un espejo y en Otro, madre o padre, que lo nombra en ese espejo, dándole una matriz simbólica a la imagen. Efecto de esa asunción en el espejo es la rivalidad con sus pares, el niño al encontrar fuera del espejo otro igual a él teme que esa unidad que había logrado gracias a la unificación de la imagen se rompa, por lo tanto se configura una dualidad imaginaria eroto-agresiva: ¿el otro o yo?.

¿Qué adviene para romper con esta dualidad imaginaria? La palabra.

La palabra del padre pone orden, hace de tercero para romper esta dualidad y abre caminos sublimatorios para hacer con la agresividad al tiempo que ofrece un ideal con el cual identificarse. La escuela está en ese lugar tercero, como delegada y relevo del padre, que debiera ofrecer opciones sublimatorias para que los niños puedan arreglárselas con su agresividad. Bullying ha habido siempre, pero la época le imprime un sesgo novedoso a esta actividad.

¿Cuál es el diagnóstico que hacemos hoy de la Escuela en la época de los ideales caídos?.

La escuela transita los mismos perjuicios que la cultura en una época en que la autoridad y los viejos ideales de la modernidad: el honor, el respeto, las utopías sociales, ser un hijo modelo, un alumno modelo, compartir con otros, etc. son virtudes que están en baja y son reemplazados por la satisfacción solitaria y autistística del consumo de objetos que propone el mercado rompiendo con la tendencia al lazo y con la preocupación por el otro que embanderaban los antiguos ideales sociales. Ahora es preferible ser La Modelo de pasarela o trabajar en la Tele para ser famoso y ganar mucho dinero que estudiar mucho y ser buena persona

Cuando la agresividad pasa ciertos límites, cuando se excede a tal punto que rompe el lazo social, tanto así que rompe los cuerpos, hablamos de violencia. En palabras de Eric Laurent: La culpa es nuestra, no de los niños. No hemos sabido inventar los rituales apropiados que puedan ayudar a un joven violento a encontrar salidas que no sean autodestructivas o destructivas para los demás;.(Eric Laurent, Entrevista en diario La Nación).

El empuje del mercado al consumo hace ascender al lugar de ideal a los objetos de la producción en vez de los clásicos ideales simbólicos. Esto hace que los sujetos ya no estén orientados por la tradición ni por las palabras de sus adultos sino por objetos. Las sociedades se dividen entre los que pueden consumir y los que no pueden hacerlo. Los que no pueden acceder al consumo quedan segregados de la sociedad, hasta segregados de la satisfacción básica de sus necesidades lo que retorna como odio, resentimiento y violencia.

Como efecto de la caída de los ideales simbólicos, los sujetos y preponderantemente los adolescentes -que son quienes están buscando una identificación que afirme su persona- buscan otro modo de identificación según el objeto que consumen, un ejemplo de ello son los Otaku, fanáticos de los animé que se reúnen para compartir sus gustos. En Chile están los pokemones, los pelolais y otros grupos de jóvenes que se reúnen en torno a un gusto y un estilo estético particular. Estas son comunidades de goce, se identifican a la satisfacción que les da un objeto y no a un ideal simbólico.

Podemos pensar también una comunidad de goce en esta práctica de los adolescentes de subir videos a internet, desde los que ponen en riesgo su vida tirándose de los edificios a las piscinas, o los que se filman acostados en los rieles del tren mientras el coche les pasa por encima, hasta los que muestran las agresiones contra sus pares, bullying.

Esta comunidad de goce no estaría signada por un objeto concreto, sino por la mirada, por una satisfacción vouyerista, de mirar y hacerse mirar en ese momento de ruptura del lazo social, en que aparece el golpe y la imagen del cuerpo como rota, o la audacia de poner en riesgo la vida. Los jóvenes cuelgan esas imágenes de violencia como un blasón, como un orgullo que hace que otros jóvenes también cuelguen sus propios videos identificándose a ese gusto por mostrar el golpe, o el riesgo.

A falta de poder identificarse a ideales simbólicos, los muchachos y muchachas se las arreglan para encontrar al menos ideales que los enganchen a la imagen y a la sensación de adrenalina o dolor en el cuerpo, dándoles la certeza de estar vivos al mismo tiempo que coquetean con la muerte.

Como dice Eric Laurent, somos los adultos los responsables de ayudar a esos jóvenes a hacer algo con su propia violencia y su pulsión de muerte, “Deberíamos inventar el nuevo deporte del siglo XXI, un nuevo ritual que al mismo tiempo fuera una práctica del cuerpo y que permitiera la socialización. (Eric Laurent, Entrevista en diario La Nación).

La violencia de los adultos contra los niños

Para finalizar quería contar una viñeta clínica de un niño de 8 años que pude recibir en mi consulta sólo 6 sesiones. Mateo llegó con su papá y sin la mamá, ya que estaban separados. La mamá se llevó a la hermana de 5 años y al hermano de 2, dejándolo a él viviendo con el padre y la abuela hacía más de un año, con la justificación de que la escuela quedaba cerca de esa casa. El padre me confiesa durante las entrevistas que él no pescaba mucho a su hijo y que cuando volvía del trabajo conversaba con su madre, dejando fuera de la charla a Mateo, quedando relegado a ver tele sólo en su cuarto. Dice que el niño una vez le preguntó ¿si la mamá no lo quería más? Ya que sus hermanos vivían con ella y él no.

Mateo es un niño tímido, bastante callado y con voz muy baja. La consulta se hace por pedido de la escuela porque había habido un episodio en que agarró del cuello a una compañera y otro episodio en que le tiró una silla a la maestra. En las pocas entrevistas que tuvimos él mejoró su comportamiento, hasta que un día tiró una cartuchera al piso, algo inmensamente menor que querer ahorcar a su compañera, pero esa fue la oportunidad que tuvo la maestra para suspenderlo una semana de la escuela y obligar al padre que lo haga revisar por un neurólogo.

El padre le dice que le iba a llevar un informe de la psicóloga a lo que la maestra responde ;Eso no me interesa, Ud. sabe lo que yo quiero, quiere que lo mediquen, como ya lo había hecho medicar durante todo el año anterior, convirtiéndose Mateo en un niño aún más callado, como un zombi; según el padre. Aún así él eligió la opción de la maestra y lo sacó de mi consulta en vez de querer saber que tenía que ver él en el malestar de su hijo.

Hay una tendencia cada vez mayor de intervenciones sobre los niños que mezclan diagnósticos neurológicos, causas orgánicas y terapias de reeducación cognitivo-conductuales con garantía de eficacia y efectividad en corto plazo, volviendo objeto al sujeto de sus intervenciones. Tomo una cita que hace Mauricio Tarrab de una declaración de Skinner ;Yo tuve solo una idea en mi vida. La palabra ;control; la expresa.

El control de la conducta humana, era un desenfrenado deseo egoísta de dominar. Recuerdo mi ira cuando algo salía mal. Podía gritarle a los sujetos de mi experimento, ¡Pórtate bien, maldito, pórtate como debes!; Entonces el deseo de dominio es lo que se oculta tras los ideales de eficacia. La maestra de mi pacientito lo dejó bien claro ;Ud. Sabe lo que yo quiero;, que el niño no se salga de la raya de lo que ella espera, o sea que no haya sujeto allí. ¿Me pregunto si tendrá algo que ver la relación de dominio que imponen algunos docentes, y por lo tanto que se corren del lugar tercero de referente de un ideal simbólico, con el bullying de los estudiantes?.

Para terminar quiero citar a Mauricio Tarrab en lo que considero la propuesta ética y política del psicoanálisis de la orientación Lacaniana: ;El psicoanálisis, nuestra práctica y nuestro discurso, insiste, en medio de la feroz tendencia a homogeneizarlo todo que tiene nuestro presente, que es necesario conservar ese estrecho margen de libertad que pueda preservar lo incomparable que tiene cada uno. Eso que, de cada uno no encaja en las regulaciones sociales;. (Tarrab M.)
Carolina Vignoli