A partir de nuestra práctica clínica donde recibimos niños medicados con Ritalina, o en el Hospital donde por un lado acuden jovencitas que consumen pasta base desde los 10 años y por otro mujeres medicadas durante años por síntomas como angustia, depresión o ataques de pánico sin que hayan hecho jamás una terapia de la palabra, manteniéndose el síntoma intacto a pesar de la medicación; nos preguntamos por ¿cuál es el lugar de las drogas en la cultura actual?.

Milenariamente la droga ha tenido un lugar en la cultura, por ejemplo en el budismo se utilizaba el cáñamo o marihuana para la meditación, en la tradición judeo-cristiana se utiliza el vino como parte de las ceremonias. De la cultura Grecorromana proviene la etimología de nuestro término fármaco, la palabra Pharmakon encierra el doble sentido por un lado remedio y por otro veneno. En estas y otras culturas el tóxico ha sido utilizado de manera regulada y nunca ha tenido las derivaciones nefastas de la adición a la sustancia, ¿qué diferencia ese uso del tóxico al uso hecho por la cultura occidental?.

El período donde se instala la adicción o la toxicomaníaes a partir de la guerra civil americana de 1860-1865, que es cuando se empieza a usar de manera sistemática la morfina. ¿Cómo responde cada cultura al malestar que le es inherente? Según Freud no hay cultura sin malestar, ese malestar no es una contingencia, no es un momento de crisis sino que es un hecho estructural. Pero la manera de arreglárselas con ese malestar depende de cada época, de cada cultura, y hasta de cada sujeto.

El uso de los narcóticos nos vuelve insensibles al dolor de vivir, funcionan como una muleta, pero cada estrategia para sobrellevar el malestar trae consigo un grave peligro, en el caso de las drogas, sean estas legales o ilegales pueden pasar, en un primer momento, de sacar al sujeto del malestar, a llevarlo, en un segundo momento, al centro mismo del dolor y la angustia.

Entonces podemos pensar que el tratamiento del malestar que ocasiona el peso de la cultura en un sujeto, por vía de la pastilla, es un tratamiento donde lo que está en juego es el quimismo del cuerpo, la pastilla genera cambios en el organismo. El sujeto no quiere saber nada de lo simbólico que determina su malestar, entonces en vez de hacer un tratamiento por la vía de la palabra, sólo quiere que el dolor pase con un rechazo de saber sobre la historia que determina y provoca su dolencia.

El trabajo del analista apunta a ayudar al sujeto a descubrir cuál es ese malestar que está en la base del consumo del tóxico, porque el tóxico no es la causa de todos los males sino su consecuencia, por lo tanto se trata de saber algo de ese malestar o esa angustia que desató el consumo de la sustancia, puede tratarse en la adolescencia del encuentro con la sexualidad, o con una pérdida muy grande.

Por lo tanto habrá que saber a qué sirvió de muleta el consumo para ir en ayuda de eso que flaqueó en el sujeto o por otro lado estar advertidos que en ciertos casos graves la droga es la única muleta que el sujeto encontró a algo que él no tiene otra cosa para responder, por lo tanto el trabajo no será sacar la droga, por que el sujeto se cae en un vacío aún peor, pero sí ayudar a que esa muleta no sea mortal.

 

Carolina Vignoli

Psicóloga Clínica